10 mar 2013

Capítulo 8.

Al separarse del resto de los chicos, en otra dirección...
Ainhoa va detrás de Blas. A ella le gusta él pero es bastante probable que él no sienta lo mismo. Empieza a andar rápidamente hasta situarse al lado del chico.
Ainhoa: Hey, ¿a dónde vas?
Blas: ¿Yo? A ningún sitio, solo quería dar una vuelta.
Ainhoa: ¿Querías estar solo? Lo siento, ya me voy. -dice la pobre chica que se siente mal por haberle molestado.
Blas: No, tranquila. Puedes quedarte.
Ainhoa: Está bien, pero, ¿te pasa algo?
Blas: No, ¿por qué?
Ainhoa: No lo sé, estás extraño.
A Ainhoa le parece que a Blas le pasa algo ya que nota que está como ausente. No le conoce muy bien, pero tiene claro que él no suele ser así.
Blas: No me pasa nada, en serio, estoy bien.
Ainhoa: Vale, como tú digas. -dice Ainhoa muy poco convencida.
A medida que dan el paseo a Blas se le ha pasado el mal rato y parece que ya está mejor. Le gusta estar con Ainhoa, le cae genial y se lo está pasando muy bien con ella. Hablan sobre ellos y se cuentan sus cosas.
Ainhoa empieza a contarle el día en el que les conoció en Bilbao, al igual que a la mayoría de las chicas. A Blas le gusta escuchar su historia y parece estar entretenido y todo.
Blas también cuenta alguna que otra anécdota vivida con los chicos y poco a poco van entrando en confianza.
Los dos son parecidos respecto a la forma de ser y sus conversaciones son de lo más interesantes. El paseo que están dando por el medio del bosque es precioso, los altos árboles, el cielo azul... Es todo muy bonito.
En una de sus conversaciones, Ainhoa nombra a una persona a la que tal vez no debería haber nombrado.
Ainhoa: ¿Y Goi? ¿Qué te parece? -dice Ainhoa no muy segura de querer saber la respuesta. De todas formas, su amiga está loquita por él y ella dispuesta a ayudarlos a ambos.
Blas: ¿Goi? ¿Con la que he bailado antes? -pregunta el chiquitito en un intento fallido de hacerse el sueco.
Ainhoa: No te hagas el que no sabe, sabes perfectamente quién es.
Blas: Vale, sí sé quién es. La conozco desde hace ya tiempo, es un cielo de chica y siempre estamos muy bien con ella.
Ainhoa: Sí, la verdad es que es majísima. Siempre se preocupa por los demás y eso hace que se la quiera. -dice Ainhoa pensando en lo buena amiga que es Goi.
Blas: Sí, eso parece... -dice Blas con cara de tonto y una sonrisa.
Ainhoa, en cambio, ha perdido completamente la sonrisa que hasta el momento había tenido en la cara. Blas tarda un poco en caer, pero enseguida se da cuenta de que a la chica no le hace mucha gracia que él piense eso sobre Goi.
Blas: ¡Eh! ¿Y tu sonrisa?
Ainhoa: Se ha perdido. -contesta intentando sonreír.
Blas: Pues más vale que vuelva pronto.
Ainhoa: Mañana volverá. Oye, hoy ya estoy cansada, debería ir volviendo.
Blas: Lo siento.
Ainhoa: No tienes porqué sentirlo. Te gusta Goi, y no digas que te lo he dicho yo, pero a ella también le gustas. Yo lo superaré mañana o pasado y vosotros seréis felices. No hay nada que sentir. Yo te perdono si tú me buscas a alguien. -dice sonriendo. Sabe que ha hecho lo correcto, gracias a ello ha ganado un gran amigo.
Blas: Muchas gracias. Y por supuesto, yo te busco a alguien que esté a tu altura. -dice dedicándole una de sus mejores sonrisas. Está feliz.
Vuelven al resort entre risas y tonterías. Ainhoa tenía otra idea sobre Blas y lo que sentía por él, pero ahora sabe que no es más que amistad. Y, ¿quién sabe? Tal vez él le encuentre al chico perfecto. De lo que está muy segura es de que Goy y Blas harán una bonita pareja, pero eso ya se verá...
Espera, ¿y Carlota y Carlos? ¿Seguirán vivos? Y, ¿seguro que a Blas le gusta Goi? ¿Será verdad que a Ainhoa no le importa ser solo amiga de Blas? Y lo más importante, ¿dónde están todos los demás? Han desaparecido :O

3 mar 2013

Capítulo 7.

Carlota va a por Carlos. Cuando está a unos pasos de él le grita.
Carlota: ¡Rubioooo! ¿A dónde vas?
Carlos: ¿Yo? A ningún sitio.
Carlota: ¿Y por qué os habéis separado?
Carlos: Para que viniérais detrás.
Carlota: ¿En serio?
Carlos asiente con la cabeza y sonríe al pensar que su plan ha salido bien. A Carlota le ha gustado la idea así que ríe al escuchar eso. Se acerca a él y empiezan a andar.
Carlos: Carlota, ¿verdad?
Carlos: Sí. Tú eres Carlos, ¿no?
Carlos: Sí, eso creo. Soy rubio, me gustan los gorros... Sí, soy Carlos.
Carlota: ¡Sí! ¡Ese Carlos digo yo! -responde la chica y ambos se echan a reír.
Carlos: Cuéntame algo sobre tí, anda.
Carlota: Pues... No sé, sería más fácil hablarte de ti.
Carlos: No puede ser tan complicado... ¿De dónde eres? ¿Cuántos años tienes? No es difícil, puedes decirme lo que sea.
Carlota: Pues a ver... Tengo 19 años, soy de Barcelona, me gusta gantar, me gusta vuestra música y me gustas tú. ¿Con eso te vale?
La verdad es que a Carlos le ha sorprendido bastante lo que ha dicho Carlota y se ha quedado un poco pillado ya que no sabe si le gusta como cantante o como persona.
Carlos: Con que te gusto... Así que eres sombrerita, ¿verdad? 
Carlota: Por supuesto. Soy la sombrerita que más te quiere.
Carlos: ¿Tú crees? Mira que hay mucha competencia, ¿eh?
Carlota: Sí, estoy segura. Eres el mejor, con esa voz...
A Carlos le halaga que a Carlota le guste su voz y sea sombrerita, pero de algún modo, también se siente decepcionado. En ella ve una chica dulce, graciosa, guapa...
Carlos: Gracias, la verdad es que es todo un halago. ¿Puedo hacerte una pregunta? Es algo personal así que si no quieres no hace falta que me contestes. -dice el rubio con la esperanza de que la chica le responda.
Carlota: Claro, dime.
Carlos: ¿Tienes novio? -le suelta de golpe. Está nervioso, necesita saber la respuesta ya.
Carlota se sorprende ante tal cosa. No se esperaba para nada que Carlos fuese a preguntarle algo así pero igualmente decide responderle.
Carlota: No, no tengo novio. ¿Por qué lo preguntas?
Mientras daban el paseo han llegado hasta un banco que hay a la entrada del bosque. Carlos se sienta, coge a Carlota de la mano y tira de ella para sentarla sobre él.
Carlos: Por nada, tenía curiosidad.
Nada más decir eso, se acerca a ella y la besa. Carlota no rechaza el beso. Es más, lo recibe encantada. Cuando se separan por falta de oxígeno, los dos tienen una sonrisa de oreja a oreja.
Carlota: ¿Qué ha sido eso? -pregunta la chica un poco confundida.
Carlos: No lo sé, me apetecía hacerlo. ¿Te ha molestado?
Carlota: Me ha encantado y lo sabes. Pero, ¿por qué?
Carlos: No lo sé, me apetecía. Ha sido sólo un beso.
Carlota: ¿Sólo un beso? Vale, hemos vuelto a la realidad. -contesta enfadada- Pensaba que eras un chico que iba más allá de dar un beso porque sí, sólo un beso.
Carlota se levanta (ya que ha estado todo el tiempo sobre Carlos) dispuesta a marcharse de vuelta al resort. Pero Carlos es más rápido y enseguida la alcanza. La toma de la mano con intención de que ella lo escuche pero la chica aparta la suya rápidamente. El joven cantante no va a dejar que se vaya sin antes haber escuchado su explicación, no quiere que esté enfadada con él.
Con las intenciones muy claras, coge y se pone delante de Carlota obligándola a pararse. Apesar de que intenta marcharse, él no la deja pasar y empieza a hablar ahora que puede.
Carlos: ¡Escucha! No lo decía en ese sentido, no era eso lo que te quería decir. No te puedo decir que te he besado porque estoy enamorado de ti ya que sería mentira, pero sí puedo decirte que aunque te conozco de hace tan solo unas horas, me gustas. Eres guapa, maja, graciosa y dulce. Podríamos hacer una buena pareja y es por eso que te he besado. Pero ahora que lo pienso, tal vez no debería haberlo hecho. Lo siento.
Carlota no puede evitarlo. Se acerca a él y lo besa. Están así unos segundos y al separarse Charlie habla primero.
Carlos: ¿Por qué me besas? Pues hala, ahora me pico, no respiro y me hago pera, jum.
Carlota: JAJAJAJA Venga, vamos, no seas tontito. -le dice mientras le coge de la mano y le da un beso en la mejilla- Vámonos ya rubio, que se está haciendo muy tarde.
Y de la mano, con una enorme sonrisa en la cara, empiezan a caminar de regreso al resort.
¡Se han besado! ¿Será que a Carlos le gusta Carlota? ¿O será tan sólo un rollete de verano más? Y el resto de los chicos, ¿dónde estarán? ¿Se habrán perdido? ¿Y si se los han tenido que llevar al hospital por exceso de locura loquis? ¿Y si les han crecido alas y se han ido volando al País de Nunca Jamás? Oh no, que horror, no podría soportarlo :(