Las chicas entran en el bus y para empezar bien el viaje deciden poner un poco de Auryn a todo volumen. Es probable que al de una hora estén ya todas dormidas pero de momento ninguna piensa en ello. Al final se pasan 2 horas enteras cantando, gritando, riendo, escuchando música, hablando... cuando por fin paran a hacer un descanso. Tienen la obligación de hacer una parada cada 2 ó 3 horas así que aún les quedan unas cuantas por hacer antes de llegar a su destino. A pesar de todo ahora solo quieren desayunar y tranquilizarse un poco. Cuando vuelven al autobús todas caen en los brazos de morfeo enseguida, están agotadas.
Tres horas y media después más o menos, se van despertando las primeras y poco a poco amanecen el resto del grupo. Solamente quedan 3 chicas dormidas: Paula, Rakel y Nora. Pero las otras muchachas se porta bien y las dejan dormir hasta las 2 menos cuarto que paran para comer. Se despiertan y un poco adormiladas todavía, entran en un área de servicio en el que la comida está... vamos... para tirar cohetes (nótese la ironía). Aunque no sea la mejor del mundo, las chicas están hambrientas y comen un montón.
A eso de las 3 ya están todas de vuelta al bus. Una vez arriba se empiezan a reír pensando en todo el tiempo que se han pasado durmiendo, pero en cierto modo es una ventaja, así el viaje no les resultará tan largo.
Empiezan a hablar sobre quién ocupará el otro edificio del resort, ya que cuando llamaron les dijeron que no podían darles tal información y por eso, ellas creen que tendrán compañía en la casa de al lado durante estas vacaciones. Eso es algo que les puede condicionar un poco la estancia ya que entonces no van a poder hacer tanto ruido, pero piensan apañárselas de todos modos. Y si no, pues que se aguanten los vecinitos, coño, que para algo están de vacaciones.
Todo el grupo está de los nervios deseando llegar al hotel para encontrarse con Carlota, que viene desde Barcelona y hace muchísimo que no la ven. Pero a las 8 o así, después de una última parada, ya se encuentran allí. El autobús les ha dejado en la puerta porque con tanta maleta no pueden apenas dar 3 pasos seguidos. Cuando se ven capaces de poder llevar ellas solas todo el equipaje a su edificio, se dirijen hacia este a toda prisa.
Tenían perfectamente pensado cómo iban a distribuirse las habitaciones pero al parecer nada de eso va a resultar necesario. La planta de arriba es una habitación gigante con 15 camas pegadas a la pared creando así un gran rectángulo. Está genial, puede estar cada una en su cama y a la vez verles la cara al resto. Cada una escoje una cama y deja su maleta al lado de ésta para salir corriendo a buscar a Carlota, la cual acaba de escribir en el grupo de WA que ya está en la entrada. Van a buscarla y en cuanto la ven todas se le echan encima dispuestas a darle un buen abrazo. Unas gritan y otras hablan, hablan mucho. Pero de pronto, una chica pega un grito y todo el grupo de amigas se calla de golpe. Se giran para ver quién es la propietaria del susto que se han llevado y se encuentran con una mujer de unos 35-40 años, rubia, alta, buen cuerpo y muy guapa. Esta enseguida se presenta:
Mujer: Buenas, soy Laura, la dueña del resort. Me imagino que vosotras seréis el grupo de la primera casa, ¿me equivoco?
Totalmente a su aire, a Paula no se le ocurre otra cosa qué decir:
Paula: ¿¡Así que hay más gente en el otro edificio!? ¡LO SABÍA! ¿Quiénes son? ¿Una familia? ¿Un grupo de jubilados? ¿Un...? -Paula sigue hablando sin saber lo que dice hasta que alguien decide interrumpirle.
X: No, creo que de momento no nos jubilamos, pero ¿una familia? Sí, se podría decir que sí...
Las caras de las 15 chicas son mundiales, son algo así como "¿Hola? ¿Estoy soñando?". Y cómo no, Paula retoma la palabra ya que antes no ha podido terminar su querido monólogo.
Paula: Bueno, tal vez me haya equivocado y me gusten nuestros vecinos. No sé porqué pero creo que tu cara me suena. ¿Es posible que te conozca? -pregunta la chica con cierta ironía en su voz. Tiene que estar calmada, no puede ponerse a gritar ni a saltar ahora mismo o de lo contrario ese muchacho pensará que está loca, por lo menos más de lo que ya está.
X: No lo sé, tal vez me conozcas, pero no sé de qué puede ser... ¿Alguna idea? -contesta el chico en tono burlón.
Paula: Espera que piense... ¿A qué te dedicas? Igual trabajas con mis padres.
X: Pues soy cantante. ¿Tus padres cantan?
Paula: Mi madre canta a menudo pero no se dedica a eso, así que no, me da a mí que no es por eso. ¿Por qué será?
X: ¿Puede ser que me hayas visto por la calle? Soy de Madrid, aunque viajo bastante.
Paula: Pues yo soy de Bilbao así que no creo. Me has dicho que cantas, ¿puede ser que te haya oído alguna vez?
X: ¿A mí? ¿Cantar? Buf, lo dudo mucho. Cantamos, bastante mal pero cantamos. Alguna vez igual mejoramos un poco pero mal en general.
De fondo se escucha alguna que otra carcajada, la verdad es que la escena resulta un tanto cómica. Son 2 grupos y de cada uno no habla más que una persona. ¿Será así siempre? ¿Nadie más se dignará a hablar? ¿O empezarán a hablar todos y acabarán discutiendo? Pronto lo sabremos...
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